Saluda David Luque Peso

MIRANDO AL FUTURO

Hierático y discreto, sobrio por fuera, observa impasible el bullicio de una ciudad que delante suya despliega una actividad ecléctica y diversa: el pastel cordobés, las ferias del libro, atracciones navideñas, concentraciones, minutos de silencio, mercadillos de sellos, intercambios de cromos y otras muchas cosas; ruido a fin de cuentas. Por dentro atesora la armonía, no sólo en las notas de las melodías que lo impregnan constantemente, sino también en las curvas que lo definen y que forman un espacio casi circular donde la Cultura encuentra un principio y un fin.

El Gran Teatro de Córdoba celebra que, treinta años después, las artes escénicas están vivas, que permanecen apegadas a nuestra ciudad y que su escenario ha sido referente para los cordobeses y las cordobesas, no sólo como público,  también para que los creadores hayan podido desarrollar su talento entre bambalinas, y hacernos disfrutar de él.

Un aniversario es un punto de inflexión y de reflexión, es un momento para evolucionar y crecer, para respondernos preguntas de futuro. También es la ocasión para felicitarnos todos y agradecer mucho. Principalmente a todos los trabajadores y trabajadoras que a lo largo de estos años han dedicado su vida a este espacio escénico al servicio de la Cultura, a los gerentes, concejales, concejalas, alcaldes y alcaldesas. A las compañías y a los artistas, a los programadores y patrocinadores, y por supuesto al público, que es el corazón del Gran Teatro, quien hace que esté vivo y sano, latiendo en cada función.

A lo largo de estos años el Gran Teatro ha ido encontrando a otros compañeros de viaje que se han sumado a la aventura del espectáculo: la Axerquía, el Góngora y en el ámbito privado el teatro Avanti,  todos complementarios  en la tarea de ofertar al público lo mejor de las artes escénicas. Pero sin duda, la referencia cultural sigue pasando en esta ciudad por el Teatro del Bulevar, porque para que haya presente y futuro tiene que haber un origen, y éste es nuestro Teatro, que nos ha sobrevivido con una programación de calidad y un equipo humano excepcional que lo siente latir como parte de ellos mismos.

En este cumpleaños tenemos que pensar en los retos de futuro, en un Plan Director que nos proyecte el Gran Teatro del siglo XXI, que crezcamos en accesibilidad, comodidad y versatilidad. En mantenernos coherentes con el público y adaptarnos a sus demandas, en pensar en el espectador que habrá de llenar sus butacas en el futuro para poder celebrar treinta años más.

La magia de un espectáculo comienza con el ruido de carpinteros e iluminadores, aspiradoras por la moqueta, cargas y descargas, ensayos y nervios, y llega hasta el último ruido que suene en la sala, cuando el murmullo del público va fundiéndose con el silencio al ritmo que baja la luz y justo antes de que suba el telón. Y ahí, comienza el espejo que nos refleja, a través de la cultura, de lo que somos, de cómo nos vemos.

Que no les quepa duda, este edificio es de los imprescindibles de nuestra ciudad, es parte no sólo de nuestra historia, sino también de nuestra cultura y nuestra Cultura, por eso hay que celebrarlo como algo propio, entre todos, con alegría y optimismo, con la mirada puesta en la próxima representación, y a eso les invito.

Pasen y vean, el espectáculo está a punto de comenzar.

David Luque Peso
Presidente IMAE